Noche salvaje de verano: Trío con mi mejor amiga y su novio
Marina ha sido mi mejor amiga desde la universidad. Ella y su novio, Adrián, llevan tres años juntos. Adrián es un chico muy atractivo, deportista y con una sonrisa pícara. Los tres siempre hemos tenido una complicidad genial, pero ese verano en una villa alquilada en Ibiza, la química entre los tres se salió de control.
La última noche decidimos hacer una fiesta privada en la terraza de la piscina. Con música chill out y varias jarras de mojitos, nos metimos al agua a medianoche. Marina y yo llevábamos bikinis diminutos y, con el alcohol corriendo por nuestras venas, empezamos a bailar juntas muy pegadas.
'A que no te atreves a darme un beso como los que le das a tus ligues', me retó Marina riendo entre el agua templada. La miré a los ojos, la tomé de la cintura y la besé en la boca. Lo que empezó como una broma se convirtió rápidamente en un beso profundo con lengua que nos sorprendió a ambas. Adrián nos miraba desde el borde de la piscina con la respiración entrecortada y una erección visible bajo su bañador.
Marina se separó sonrojada y miró a su novio: '¿Te gusta lo que ves, amor?'. Adrián asintió sin palabras. Salimos del agua y nos tumbamos en las colchonetas gigantes del porche.
Marina se arrodilló frente a mí y me quitó la parte superior del bikini. Comenzó a besarme el cuello y a lamer mis pezones mientras Adrián se colocaba detrás de mí, acariciando mis caderas mojadas y besándome la espalda. Estar en medio de las caricias simultáneas de una mujer hermosa y un hombre fuerte me provocó una excitación arrolladora.
En pocos segundos los tres estábamos desnudos. Marina se colocó en posición de 69 conmigo en la colchoneta, devorando mi clítoris con una dulzura increíble mientras yo me deleitaba lamiendo su sexo empapado. Mientras tanto, Adrián se arrodilló entre las piernas de Marina para penetrarla por detrás, logrando que los gemidos de mi amiga retumbaran en mi boca mientras me lamía.
La escena era de una lujuria desbordante: yo saboreaba a Marina mientras Adrián la embestía con fuerza y con una mano acariciaba mis pechos. Cuando Marina tuvo un orgasmo tembloroso, Adrián cambió de posición y me colocó a mí en cuatro patas sobre los cojines. Marina se colocó frente a mí en el suelo, besándome y metiendo sus dedos en mi boca mientras Adrián me penetraba con una potencia salvaje por detrás.
El ritmo de sus embestidas, combinado con los besos y las caricias de mi mejor amiga, me llevaron al orgasmo más intenso de mi vida. Adrián terminó derramándose sobre nuestros traseros juntos, dejándonos a los tres abrazados en una nube de placer y complicidad que transformó nuestra amistad para siempre.
Comentarios de la Comunidad (1)
¡Brutal! El trío en la terraza con la piscina de fondo es una fantasía absoluta.